viernes, 15 de diciembre de 2006

Innecesarios

Pubertad(Edvard Munch)
No sé olvidar. De hecho, ni siquiera creo que sepa mantener los ojos abiertos. Y no llorar. Me siento seca, y el tiempo se encuentra un poco atascado en mi pecho. No sé amar como antes, quizá sí, de verdad, mataron lo poco que crecia aquí...
No está bien no saber olvidar, ni perdonar, ni hacer regresión. No está bien. Quisiera decir lo correcto, en este instante el atardecer me ha dado la bienvenida, y a otros ya llegó la noche y sus insomnios momentáneos. Recuerdo haber odiado tanto, que el otoño vino para quedarse. Ese odio venía como un extraño que recién conforma un grupo. Se sintió mi recelo a kilómetros de aquí, casi irradiando al cuadrado que por entonces observaba lo que sucedía en mi intimidad.
{Señor omnipotente, que señalaste tú los caminos a las cumbres, que abres mares, transformas un día en un respiro, y un segundo en siglos de siglos; que derramaste en nuestra cabeza el óleo santo de la misión, que de cuya luz no puedo huír, pero agacho la mirada. Señor mío, Señor de la gente, Señor del mundo, Señor de éste y todos los universos...}{Hasme sentir el abismo antes de caer, señálame los ojos de quien nos mira, que miremos a nuestra mano izquierda controlando loa actos de la diestra, y que la diestra controle a la izquierda. Que mi boca no merda los besos ajenos. Que de mis puños florezcan caricias, que de mis pies se aparte el sendero de la mentira}
Recuerdo haber deseado mal, y se logró. Y me arrepiento. Recuerdo haber tendido trampas, y cayó la gente. Y me dolió todo el cuerpo al verles.
Y eso me demuestra la naturaleza de mis actos.
O son mal intencionados y fraguan en hechos. O comienzan con buenas intenciones, y acaban dañando.
Pero de algo me aferraré y pondré las manos al horno. No puedo hacer de mala sin sufrir

lunes, 13 de noviembre de 2006

Angustias, de vuelta, en la mente

Rodrigo Crespo Vides, pintor- "Incertidumbre" ................................ Buenos días, Incertidumbre/ has venido a caerte de improviso/ entre todos lo que se conocen/ acechando, vas con pesadumbre// Se detiene, como siempre, el tiempo/ porque viene a preguntarle algo/ ¿Quiere quedarse un rato?/ la momentánea paz me esta aburriendo// :: Letra mordaz tras su mirada/ el oscuro día del egoísmo/ se ha sacado el saco, está en su casa/ cómodo, bien servido// :: Los comensales no se dan cuenta/ de la influencia de la duda/ ¿Quién es quien, ante la duda/ ¿Quién es quien, si lo aparenta?// :: Señora Incertidumbre/ vaya y pase por la mesa/ discuten todos, y consigo mismos/ además, con el del lado/ a cada lado hay una tormenta/ y cada tormenta, un egoísmo/ Y en el egoísmo, a Dios le quieren tapar los ojos// :: En Chile, 1578

domingo, 15 de octubre de 2006

Entre un despojo y una riqueza

Una sola vez, hubo un hombre inmensamente rico. Sus ropas eran totalmente de joyas, enlazadas en un haz de los más finos linos de sus tierras. Su caminar era todo seguridad, paseando por sus hermosos jardines, que, a extraordinaria diferencia de otros hombres de dinero, cuidaba él mismo...Su mansión no acababa al mirar el horizonte, cuando se daba uno vueltas y vueltas en nosotros mismos, ejes de nuestro andar. Tenía caballos y camellos, liebres, gallineros repletos, gansos, vacas y ardillas, además de palomares y gorriones pecho rojo. Nunca se pavoneaba de tener cosas ante los demás, sabía que el sólo mencionar su nombre bastaba para inspirar respeto. Su nombre. Su sello. El que le dijeran señor era sólo costumbre, no cortesía. Pero nunca lo cansaba la vista de sus bienes materiales, porque además, era inmensamente rico en su interior.

Inmensamente pletórico de bienes era este hombre. Daba las gracias por nacer, por respirar, por ver, por tocar suavemente el agua de las charcas. Daba todo de sí, y a cambio, recibía el quíntuplo, diez veces, cien veces más de lo que salía de sus manos de hombre rico.

Un solo día de un año cualquiera, este hombre poseedor caminaba por los pueblos cercanos a su hacienda, dando pasos cansinos, porque a pesar de tenerlo todo, a su haber, sabía que el tiempo no pertenecía a nadie y la vejez lo consumía silenciosamente. Caminaba y caminaba, quizá de ida, o talvez de regreso... miraba con tranquilidad todo a su alrededor. El cielo era diáfano, adornado con pinceladas juguetonas de nubes... atardecía, mientras su paso aceleraba por la cercanía de la noche y sus fríos, sus dolores, sus tragedias, quizá invenciones del juglar, pero bien atendidas por gentes tan adineradas como él... como dije, quizá volviera, quizá iba a alguna parte, lo cierto era que paseaba sin mayores preocupaciones por las tierras pedregosas, aspirando el aroma a movimiento que exhalaban los pueblos, las lejanas travesías, los mercados, los templos, el desierto y el finísimo canal que sustentaba con agua la vida de los reinos.

Iba en su trayecto, cuando una mancha informe atrapó su vista; la vio de pronto, si no hubiese reparado en el suelo en que transitaba, no la hubiera visto... se acercó curioso, mientras un vaho pestilente se hacía familiar a sus entornos. Cuando por fin lo tuvo a sus pies, se horrorizó: una liebre, en su corrida diaria, no pudo escapar al infortunado choque con una carreta de diligencias, y había sido aplastada sin misericordia... El hombre debió, mientras, hacerse a un lado, porque un carruaje de otro hombre rico pasó velozmente por encima del animal, aplastándolo aún más... los restos quedaron completamente sucios e inútiles, pensaba, y se disponía, por un a llamada interior de respeto que no lograba explicarse, a tomar con la punta de los dedos el trozo de liebre para lanzarla lejos, cuando una sombra en las cercanías le detuvo. “No se os ocurra tirarla”, le imploró desde su sitio, y el hombre rico miró y miró hasta que dio con un hombre desaliñado, sucio, el más pobre de los pobres que hubiera visto en su vida. “Pero, mírala, hombre, y date cuenta que está destrozada e inservible”. “No señor, dijo el pobrecillo, ésta es una liebre, parece un conejo, muy grande además, pero no es un conejo...”. “Y entonces, ¿Para qué la quieres?”, le cuestiona el señor... “No lo ve, ¿Verdad?... Es mi cena.” Y acto seguido, cogió al animal por una pata que todavía tenía su forma, se la llevó al hombro y se fue, despareciendo por los pastizales que orillaban el camino... El hombre rico quedó completamente sorprendido, y apuró el paso de regreso.

Cuando por fin llegó a su mansión, se sentó en su riquísimo sillón bordado, con la mente en nubarrones turbios y pensamientos que se agolpaban...

Un conejo, pero que no lo es

Pero... ¡Qué tonto y qué pobre he sido en un instante!” se dijo, “La única riqueza de este hombre era un despojo del camino... y lo era todo para él. Y su mirada se detuvo por un instante millonésimo en la vaguedad de sus bienes, en el peso de su ropa y en lo efímero de su importancia...

¿Cuál es la perspectiva de las cosas que realmente vale? ¿Qué mirada es la verdad? ¿Cuáles ojos están tan limpios, que todo haz de luz se muestre desnudo de interpretaciones?

Así se cumple el fin de toda filosofía: el total de las respuestas equivale a la única respuesta. La riqueza de uno realza la pobreza del otro. La mirada de uno se contrasta a la verdad de la mirada ajena, pero siguen siendo respuestas a las preguntas...

//

P.D.: Tu ejemplo, lo modifiqué un tanto, pero creo que parte de su esencia no se ha perdido. Para el resto que lea esto, quiero hacer saber que no es una invención totalmente mía, sino el fruto de la impresión de otras sabidurías humanas... Sabiduría que agradezco tener el placer de haber conocido.

somos libres al escribir

viernes, 6 de octubre de 2006

Soledad...como un nombre, una sensación

Qué es de la soledad/
un manto azul/
un espejo roto/
y la inmensidad/
porque perdí/
y perdí el rumbo/
dando tumbos ciegos/
cuando menos pensabamos deshacernos en migajas/
lo que nos dijimos/
fue para despedirte/
para decirnos adiós/
como compatriotas/
como hijos de este mundo/
nos lavamos las manos antes comer y no comimos nada/
nos manchamos el rostro de sangre/
y quieres que te cuente cuentos de ayer/
el vacío seco, oscuro, ¡no lo quiero!/
y se llama soledad/
para los entendidos en la materia/
no me siento bien/
me siento sola/
total/
mente/
cuerpo/
alma/
y sola_.
quien entienda, lo aprenda. quien se cuestione, no se qué más extender.... somos libres al escribir

sábado, 23 de septiembre de 2006

Nada se le parece

  • Oh! otra vez... me falto un poco más de tiempo, y ya lo dominaba. Rencores pasados, un poco menos poética que antes, pero más tranquila. Ya empezó la primavera, pero lamentablemente, no es signo de amor a raudales, ni flores, ni chocolates, ni nada.... Tuve que irme de viaje, para poder atrapar el último suspiro de humanidad que salía de su boca, talvez no lo volviera a ver con estos ojos... Terminé sentada en la vereda, con la cabeza entre las rodillas, fabricando gotas de mar... ¿Por qué no me dijo antes?¿Qué creía, que yo lo iba a esperar en una silla, en una mesa, a que pasaran los meses, y yo tuviera que enfrentarme a la locura? Sonaban sus pasos siempre, como si pisara un piso de maderos... llevaba un cafe, que a su andar, caíase por los bordes de la taza; iba rápido, pero no tenía prisa. No miren hacia las ventanas, sientanse en su casa, tomen lo que quieran y no respondan el teléfono. Justo cuando vienen los sueños, el mundo se me cae encima y los hace mil trocitos dolorosos, punzantes, fatales, en mi blando cuerpo. Te llamaba, te imploraba, gritaba al cielo y el viento sordo me respondía... te hacías lejanía, se borraron tus huellas digitales, quizá la última noche de la vida se fue conmigo y no lo supusiste... me enfermé de sordera espiritual, raras veces domino la impureza, desde entonces. Me siento liberada de la libertad, presa de no saber a donde ir con tanta libertad. Me abandoné, te abandonaste. Nos abandonamos, sin querer, el uno al otro y a sí mismo.jamás nos volveremos a ver, si es que te vas de esta forma y te disuelves como lo que siempre soñé que eras... Caras largas, fin de la fiesta. Orgullo por los suelos, una cuerda que no supo atornillarte.
    • en una sala oscura, 1889

viernes, 15 de septiembre de 2006

Para quien se mostró real a mis ojos

Sucede muy poco, casi es un milagro. Triste pasar por las calles, llenos de cosas por hacer, con las manos cubiertas de sudor pastoso, dejando todo atrás, quizá creyendo que el tiempo nos rinde al andar tan a prisa... Se nos olvida sentir a veces. Se nos cae el cabello buscando la luz interior. Esa centella que si la atrapaste antes de que otros la confundieran con fugacidad, la conseguiste para la eternidad, vía muerte y avatares incluidos. Te nombraron faraón, te volviste esclavo de tu huistoria; gorbernaste por la razón maldita de tener que ser persona para las piedras...
Sucede cuando tienes menos suerte que todos. Malnacida la suerte de encontrar tu destino, porque vives sabiendo lo que te va a suceder. recordaste que antes de ser hombre, por dentro, eras fuerza, eras lágrimas del sol. Caíste poco a poco, dentro de un remolino sideral, pero no perdiste la razón como nosotros. No perdiste nada. En todo momento estabas de la mano con tu hermano, Dios de la estática. Pero lo bueno era encadenarte con tu verdad. Lo bueno en ti, era tu sueño, el que felizmente duermes. Lo bueno fue que justo cuando todas las mentiras se juntan para jugarme una mala pasada, intervienen tus ojos de cielo nocturno. tu voz, gélido suspiro, se cambió tras la máscara de la normalidad. No creía en ti, te aborrecía porque te concebía como lo que siempre pensé de la gente poco normal: un hombre sin brazos, un leon sin corazón, con sus garras escondidas... Máscaras de nubes; cuando supiste demostrar el sol que bañaba tu cielo, lo hiciste mi cielo... en tu función... ese espacio, día de juerga. te pregunto sólo una cosa... ¿Solías saber que Dios te hizo la voz para los oídos secos y rectos de la madera? Negro. Álvaro. Hombre. Actor. Personaje. Dios. Entre tantos semidioses que se ufanan de saber hacer lo que deben hacer. Sobre esta gran mesa, unas palabras: ¡GRANDE!¡GRACIAS POR DEMOSTRAR QUE EXISTE LA GENTE DE VERDAD!

  • En otra casa, 2006 somos libres al escribir

martes, 5 de septiembre de 2006

Norte/Sur/Este/Oeste

Me he clavado una estaca en el costado izquierdo de mi vientre... me quedan, por lo más, unas dos horas más... casi ni puedo respirar, y sale aire en vez de la roja hilera que me ha llenado desde dentro, hace mucho tiempo.

IIIII I II III I IIIII I II I IIIIII III II II 256 75 8 9 4 6 2 34 6 1 6 9 1

retroalimentada por dentro y descartados todos los sistemas de escape.

¡Auxilioooooooooo!

  • Aqui, solamente aquí.

lunes, 21 de agosto de 2006

Segmentos de desesperación

Siempre que se visita este lugar, ampliamente promocionado por mí, su autora, se ven escritos de diferentes fechas, lugares, motivos, queriendo demostrar (a veces creo que forzosamente) que me la puedo escribiendo ideas muuuy bien dichas, muy poéticas, preciosos juegos de palabras. No es falta de modestia, es que ya me cansé de escribir por escribir y hablar muy lindo porque mi actuar y mi pensar interno nadie lo conoce y, sinceramente, no existe un ser vivo y conciente que pueda asegurar firmemente que sabe cómo es que veo lo que sucede en mí o en mi alrededor... me siento ridícula, y lo peor de todo es que no me da ni un gramo de risa. Ni de paz.

Tres semanas. ¿Casi... 21 días? Diría que completamente 21 días.

Y quizá me dure el resto de la vida... veo la tele (gracias a Dios), a veces las noticias se salen del aparato y se mezclan con los muebles, pero pretendo siempre ignorarlas, porque nunca me ha faltado ni paz ni pan; siempre existe en mi vanidad secreta algo de indiferencia y laxitud, me incomoda enormemente ser solidaria con mi trato, finjo la mayoría de las veces que me gusta el lugar y la ocasión en que me encuentro... aunque suele pasarme que igual llego a encariñarme con lo que hago, siempre existe una especie de dependencia que me enferma de a poco, como un simple resfrío... siempre cedo ante el mundo, como dicen. Le tomo el ritmo, e imagino un futuro muy bello en que, con o sin maldad, más la primera que la segunda, todo sale bien, amo y soy amada (por un hombre), la gente me respeta o me teme, lo que no es halagador de ningún modo, nadie puede pisotear a otros... y no me he detenido a plantearme mi presente, que es justamente lo que tengo acá, en la cara, riéndose de mí y mis sueños, porque sé que cuanto imagino nunca se cumple... la guerra allá en medio oriente, como un desorden lejano, a la vuelta de mi pieza, quizá cuántas razas no se han enfrentado por supuesta superioridad, derechos reservados, intereses, un asco a más no poder y yo aquí me muevo por la casa, no me despego madrugando del Internet, mandando misivas cariñosas, frecuentando sin frecuentar, entiéndanme, sus páginas... me deshago en banalidades y no he concretado todos los proyectos que tenía para mis vacaciones... el presente, mi vida, la juventud, se me escurre lentamente, mientras filosofo acerca del amor y sus múltiples artificios milagrosos, mágicos, sálvese quien pueda de esta locura de no poder dejar de pensar que acabaré siendo o una psicópata demente perseguida y enferma, y que mi mal humor soy yo simplemente, una malvada incapaz de ceder ante la indiferencia y la gran capacidad de rencor que tiene de albergar mi corazón... acabo de ver pandillas de Nueva York, y me asalta la gran duda ¿No es maravilloso este mundo de orden machista?¿No es maravillosos que sean virtudes de un pueblo el alzar un puño y herir, de lanzar voraces palabras hacia una persona?¿No les divierte acaso que sea mejor prohibir fumar que beber en exceso, siendo que esa repugnante acción sólo nubla el espíritu? tampoco hablemos de nuestra mentirosa solidaridad, me acuesto con ella y ¡Me levanto a las tres de la tarde! no hago nada por el bien común, nada... nada de nada... ni un poco, nada de nada... voy a regresar a la universidad y creo que ese lunes comprobé que ante cierta gente no soy capaz de dejar a un lado mi pánico al fracaso. Ya me resigné: nunca seré una buena amiga. En serio.

Si de verdad importa, no me consuelen... mis padres me adoran, no tengo enfermedades físicas ni mentales (aparentemente), por eso busco desesperadamente una explicación a mi mentirosa forma de actuar ante todos. Soy una farsante nata. Lo que me devuelve el espejo no es la mejor cara que le doy, es un resultado de pugnas entre mi mala autoestima y la realidad...

Cuando verdaderamente pueda reconciliarme con mi crisis, les escribiré poesía... por ahora les doy quien soy, el lado que conozco eso sí...

  • En El Túnel de Sábato, 2006.

sábado, 12 de agosto de 2006

Bésame desde tu interior

Besar, muchas veces besar, con los labios apretados, bajo una fina capa de lluvia moteada de frío...
Besar, con mi única fuente de luz, con el espacio lleno de agujeros blancos...
Un labio y otro labio, ajenos, amigos y pugnándose el cielo.
Uno hacia un lado, mientras el otro le besa la boca...
¿Quién tiene derecho a evitarlo?
y de pronto, mientras se besan, la luna ya ha recorrido de un extremo a otro al cielo...
Como si fuera la única razón por la cual los astros danzan errantes......
¿No extrañas besar de vez en cuando?
En el Barrio Ruiseñores, nº 1348, año 1923

jueves, 3 de agosto de 2006

Luego de pedir un invierno aquí...

Reapareces por todos lados... Me haces temblar las piernas cuando hablas, iniciando frases que siempre suenan bien, que combinan con el color del viento. A veces no sé si eres real o pareces un espejismo de dudas y deseos de tener a alguien en quien pensar... tan sólo habla cinco segundos, y este huracán cambia de rumbo no siendo siempre la dirección del terror la que me impulse a destruirme, saber que siempre puedo ser mejor o peor sea cual sea la circunstancia... no me lo podría dimensionar así, sin proponérmelo... y creo que pienso en ti lo innegable, más allá de lo indispensable, día tras día, por si no lo sabes... Quisiera ser, más allá de lo que soñaste, una especie de capullo a la soledad, para deshojarte sin medidas, conociéndote tal y cual te veo desde lejos... Quisiera saber por qué sonreía la luna si era el sol el que bailaba entre las nubes; porque eras nosotros amigos como siempre, pero yo tu amante entre la niebla... Por último, quiero contarte que desde que viajé, que me ausenté, que los árboles dejan sus hojas caer sin piedad... Entonces, pídeme que vuelva... así, por cuanto la Luz traspase las nubes, serán los dedos de Dios... adornemos la primavera... enamórate de mí... o seguiré ausente... Eso es lo que te pido.

  • Bruselas, 1985

martes, 9 de mayo de 2006

Nadie estaba despierto aún...

Cambié de lado la cama de la paciente, por si aún recogíamos de ese procedimiento el poco y nada de material que necesitábamos para denunciar. Se lo llevaron todo. Incluso, la familia misma me prohibió acercarme a ella después de años de confianza e intimidad... era más, muchísimo más que una hija para mí: era mi trabajo, mi vocación, el aire gastado y las ropas mojadas de lluvia. Yo era el único ser a quien aceptaba coger la manita, por eso me impresiona saber que es vez, cuando más pude ayudarla, se me negó toda maniobra.

Lunes, catorce de mayo, 1942. Fue imprecisa la información. No estaba levantada para fugarse; la vistieron y la amarraron deliberadamente, no sabemos para qué. tenía las manos enjugadas en flúor, como si el preparado bucal se hubiera volcado en ellas; que después de amarrarla, le hicieron lo que fuera que hicieron, es mentira... ya estaba dañada de antemano. La enfermera encargada no supo ni escuchó nada, porque dormía el único desfase de turnos que le permitía dormir de noche. La pobre muchacha, no sabemos cómo llegó a ser la única víctima, si son cuarenta niñas...

Amaneció... de repente no se sabe cómo parar las manos... una sola vez pude, pero enredé mi cabeza entre las piernas y apreté y apreté los dientes hasta que senti una astilla entre la lengua y el paladar... que bueno que nadie me vió... que bueno, que ni lo sintieron siquiera... porque o sino se hubieran encontrado un desorden que nadie puede retener; la niña apenas pudo siquiera proferir un quejido sordo, y no se movía ni un tanto. Fue impresionante, una nube roja encegueció mi semblante y terminé totalmente con ella... ni una mácula, perfectamente maniobrado...ya a las tres y media me escapaba por el tejado, con una gran bolsa con sus fotografías, el candelabro de plata y el pequeño relicario que me gustaba tanto en las niñas pequeñas... qué pena por la enfermera, la tuve que amarrar nada más para que esa mujer no supiera nada si se despertaba antes... para que pareciera algo menor, a lo más un robo con fuerza... por eso arranco desde donde estés, para que si me atrapan nadie encuentre vestigios de nuestro secreto, niña de catorce... me llevé tambien sus pantalones de color beige, con estrellas en los bolsillos traseros, esos que usaban todas al momento del paseo dominical... ya nada pesa, porque lo hice y nadie puede pararlo...

Ahora, de pronto, como si el cielo se volviera a abrir, los ojos de la niña vuelven a tener vida, casi por un momento pareció tragedia, fue hace tanto que ni creo que lo recuerden las enfermeras de entonces, ancianas hoy... la niña crecio y creció, cristalizó sus penas y volvió a vivir su vida. Nadie encontró culpables, porque además, la guerra civil destruyó lo poco y nada que podía servir. Pero no importa, quizá si le sucede a otra ahora sé se podrá hablar de todo... ya nada es mejor, a pesar de todo... para mí...

Barcelona, 1975

lunes, 8 de mayo de 2006

Para cualquier persona; incluso tú, que no estas ya...

Tres Cosas Terribles
¿No creen que es terrible olvidar?
Es arrancarte el pensamiento
entrometerlo en lejanías
porque no quieres vivirlo desde adentro...
¿No creen que es terrible amar?
Es esconderse por encima de lo poco rebatido
querer justo lo que es ajeno
devolverte todas las manías
porque tienes que avanzar con los pies y no
con tu alma...
¿No creen que es terrible perdonar?
Es querer sol
y recibir a cambio tanta lluvia
quedar hecha un lago en invierno
y desear caminar sobre las aguas
como Dios hecho Hombre...
Pero
porque es preciso perdonar
se me hace planteable
amar para perdonarte
y olvidarme de mí
sin juego de palabras
porque me has ofendido
al corazon...
y la ofenza ha sido conocerte.
Ofenza perdonada.
En mi soledad, 2006

lunes, 3 de abril de 2006

Último escrito por amor (Llueve y es mejor que el sol)

(MELANKOL/Ed Munch) Me imaginé un cataclismo; ese derrumbe cayendo cerca de mis oídos, susurrando en ese momento todos los detalles, amontonados hasta el derrumbe, que te faltaron; que vienen por sí solos en la vida del que abrió un poco más los ojos. ¿No te diste cuenta?. Ya no llueve, pero ahora es el sol más aplastante aún. Como ya sabes, odio el calor de verano, por sobre mi odio al frío de invierno. Me hubiera gustado beber el vino, sino catarlo a medias, haber sentido su sabor más allá del paladar; que hubiera traspasado mi corazón, reteniéndote hasta un día más, respirarte mío, soportar mi angustia, ser del material que realmente soy, no una piedra, que rompió una ventana de tus ojos, pero no me dejó entrar. Por eso sé que no eres celestial. Me hiciste ver hacia dentro...¡No hacia arriba!... A veces me he puesto a pensar si soy realmente un ser humano, o logré deshacerme de la parte que realmente estorba en el mundo actual: el ensueño. Afuera, de día, 2006

viernes, 17 de marzo de 2006

Catarsis emotivo-transparente

...Las luces, parecidas a titilantes destellos de inteligencia, traspasaban los subatómicos espacios de las hojas que caían o -¡Qué curioso!- estaban suspendidas en casi invisibles hilos metálicos, en la oscuridad, casi parecían adquirir vida propia al ser tocados por la luz, luces, o lo que se antoje de pensar...
Fondo claro, casi antiguo, y es en ese instante, casi sin evitar caer, la desfigurada biografía hecha bosquejo, de un hombre, sin sombras, sólo trazos miviéndose como zombies, un dibujo seducido por su ceguera. No le dibujásteis los ojos, ni sus dedos, pero manos sí tiene,; camina, se detiene, danza solitario...
Pero, ¡Qué veo! Un bosquejo elaborado, de la mitad del tamaño del deterioro humano, casi una infante, se acerca dando saltitos juguetones; de un salto, abrazo y elevación, casi a través del segundo en que se descubren; él es su peluche, el favorito, lo abraza, lo oprime, lo deforma por un instante, bailan juntos, sin música, sin interrupciones, olvidándose de lo que les rodea, incluso del aire que deben respirar... Su padre. Su padre. La niña lo pierde en la boca del fuego; "pero no duele", le dijo su peluche; "sólo es que me siento de cartón"... "Pero si eres un dibujo mal hecho, papi" "¡Exacto!" Exacto, lo más fiel a su figura. Padre, dibujado tras la muerte, dibujado como un deseo. Padre, más allá del desorden de lo que la bella pequeña puede ver en él... muerte es lo que no se nombra; juegan otra vez, pues, bajada al suelo, la niña le toma su mano, lo lleva por el espacio de color claro, que cambia de color, casi al verde pasto en la mitad inferior, se vuelven a abrazar... Y ¡Por un instante hubo paz absoluta para él! Pero...¡Oh! ¿Quién se acerca?¡Una estatua de fuego! ¡Fuego!¡Fuego! Estatua bien elaborada, dibujo igual al ojo izquierdo de la infante...
Luces intermitentes, en fondo oscuro; gritos aferrados a una idea de espacio, tres dimensiones, cada cual a lo suyo, imposible, imponente un haz quiere abrir la cabeza del Padre, que cambia su trazo a un color claro y contrastante; camina, a trancos, persequido por la Madre Fuego, que todo lo consume; calcinado su cuerpo, el Padre huye, se borra; a la niña le queda su Madre, y la odia, porque estorba en el espacio, porque no puede jugar a lo mismo con ella; porque es su mayor peligro, y la única persona que la alejaba del peligro era él, su Padre, ojos ante Dios, que porque se fue ya no existes, Dios, qué hago sin mí, sin mi Padre, a quién le pido un camino, mejor me quedo a cavar mi sitio de tumba, desesperada busco qué decir, cómo me escondo de ella, del aml que me hace. Cómo me dibujé antes del caos, antes de ser lo que ahora soy, sin mentirme más...
Ahora, la Mujer Fuego crecía, como una llamita en un bosque, en pleno día asoleado y bochornoso. Se quema el papel, se disuelve el pasto. Se disuelve el pasto. Se disuelve el pasto.
Hora Diez.
Padre, duérmete en lo que eres por hoy: mi bosquejo. No creo en Dios, por ti. No creo en mí, por ti. No soy nadie, por tí. Ni respiro bien, tú tampoco lo hacías, ni pudiste hacerlo bien, pues el Fuego de mi Madre, que ahora recorre el papel en que es dibujado, lo destruyó todo. ¡Todo!
Una puerta. Abierta. Un escritorio. Y ¿Qué más?.
Cenizas.
Un lápiz negro.
Lápices de colores, tinta.
Y la Familia.
Y, Padre, tú, que eres cuasimortal, te derrites antes de despedirte.
¡Padre!¡Padre!¡Padre!¡Padre!¡Padre!
¡DONDE FUISTE A CORRER!
En Casa, 2006

lunes, 6 de marzo de 2006

Llueve y es mejor que el sol (IIª parte)

El Grito // Edvard Munch (1893)
¿Recuerdan lo que les conté de esa pesada y lastimosa lluvia? Hubiese deseado no recordarlo todo... impuro es un recuerdo que no se digna a limpiarse de rencores, dicen por ahí ¿Será todo verdad, o no?
Patrimonio del espíritu es el propio querer... si hubiera respirado un poco más hondo, caminado más baldozas contigo, amor secreto, si hubiera esperado tu lento y sosegado tren... nos habríamos amado al modo de un candado. Si no hubiera corrido despavorida tras una de tus cometas desobedientes, te estaría abrazando con mis manos y mis dos piernas de marfil quebrado... el propio mundo se ríe de mí... cada vez más dulce es el sabor de esos vinos añejos, tomados a solas, de los vicios y decadencia humana que entra por mis venas, transfusión de tu vida...
Llueve bajo mi casa, la lluvia ha entrado a servirse mi comida, pero ha peinado mi cabello, cual muñeca retorcida (respetando sí, el devenir de las horas que la sacarán a empujones de arcos y nubes, una vez que despierte al sol); Todos ven en mí un cielo claro y la tierra recompuesta ¿No ven que levito sobre pantanos? ¡No ven que me ahoga el aire!
¡Esto no es broma!He vivido los últimos meses invadida de dolor y luto, muerte tras muerte, mientras la lluvia se acerca por fin, ya que es su tiempo...Te espero en cada visión, cada canción, muero por revestir mi cuerpo de tu incontinencia; te espero como lo he hecho desde que te comencé a amar, y lo peor de toda esta tragedia es que el mundo va tan de mal en peor que te perdí y sigo en la metástasis de no parecer sentimental, peor, de no ceder en el intento de configurar mi estado de ánimo...
Es mentira que alguien como tú se puede olvidar tan fácilmente...

En Casa, 2006

jueves, 16 de febrero de 2006

La sombra de las mesas... historia inconexa II

Me emociona saberlo. Por fin!!. Claudio no sabe de esas cosas, ¡Que entretenido! Las ventanas se abrieron de par en par, y un cielo de color naranjo inundó las paredes con su licor agridulce. El verano era lo último en acabarse para un niño ¿O esperabas otra cosa? Fabián lo había perdido todo, hace unos cinco años, y Carmen era ya un soplo de nostalgia... Me preparó un café, y me dejó a Claudio bastante lejos... Era un tanto pálido cuando le vi. Vestía de rojo, con pantalón negro. Me habló de su hermano, de su mujer, de las gemelas que no alcanzaron a durar dos meses... Me acordé de una canción de Queen, la del averno... Bohemian Raphsody, o como se escriba, y no sé... me dicen... que se puede morir en cualquier momento... Y más... sucede que muchas personas no son capaces de olvidar viejos dolores... casi a diario, puedo sentir enojos antiguos entre muchos que antes se amaron y vivieron sin cortos alcances y talves me preguntare ¿El ser Humano es el único ser que no logra olvidar de manera sana y definitiva las heridas que nos hacen lo que somos ante el mundo (real)?
  • Me conformo con saber que de alguna manera he satisfecho lo que he deseado (lo más sutil)
  • Muchas planificaciones han llegado a meta
  • Y todavía me quedan ánimos de seguir planificando, lo que uno de estos dos hermanos, casi una pizca de hermanos, no tiene...
En Casa, 2006

lunes, 6 de febrero de 2006

Listas de espera... Historia inconexa I

Dicen que "todavía quedan restos de humedad..." ¿Será posible? Cuando enfermó José Patricio, Carmen no supo estar en el lugar preciso, a la hora precisa, justamente porque perdía su vida en buscar el cómo hacer bien las cosas, por fin. Con diecinueve en la piel, y más de mil en la memoria, Jocho no quería partir tan pronto, y luchaba como un titán, al compás de las malas nuevas y a merced de una bestia, como lo era el servicio en que estaba su familiar más cercano: el hermano Fabián. Cuando chicos se empecinaban en pelear por cualquier cosa, dando rienda suelta a la locura reservada en una casa de gente bien; ahora se encontraban a escasos metros de cercanía, y era lo que Jocho más quería... pero lo que Fabián no toleraba que hurgaran. No eran los típicos llorones que suelo ahuyentar cuando cuido niños, dice Magnolia, su madre en común... Pero la causa real por la cual Fabito no miró este último tiempo a su mejor amigo que jamás encontró, fue Carmen. No era un mal de amores, ni nada parecido, sino la irrupción de una presencia anexa a la familia, para casarse.

-¡Casarte, bastardo! - Lo que oyes... la conocí en la universidad, hace seis meses... me redefiní en mis asuntos y por hoy...estoy enamoradísimo de ella... -Eres un hermano traidor. -¿De qué hablas? Hace mucho tiempo que ya no somos los mismos de antes, y deberías dejarme un espacio para mí. Estás demasiado enfermo como para angustiarte... No porque me case dejaré de ser tu hermanote... -Ya olvidaste nuestro problema... Simple y llanamente, Fabián deseaba arrancarse de los agujeros negros que se abalanzaban sobre ambos. Porque el que cayó primero fue Jocho... Y Carmen no merecía saber el porqué. no merecía ver la suciedad, el abandono de los padres de ambos, el incesto fraguado, las intrigas de Magnolia, que se las arregló para debilitar la unión que endulzó su niñez... Carmen además... -¡No hables así de mi futura mujer! - Parece ser que no la conoces tanto, Fabián. Es atolondrada y desubicada. Y justo vino a aparecer cuando tú ya asumes tu infierno, conmigo... -¡Aquí no hay más que una imbécil y evitable equivocación de nuestra parte, hermanito, porque yo estoy moribundo, y tú, apunto de agrandar el espectro de sangre!

Carmen, Carmen, ¡Carmen!, ¿Por qué las mujeres aparecemos en los momentos más inesperados en la vida de los hombres? Listas de espera tienden a ser los destinos masculinos... más si en todo aquello se esconde la relación incestuosa de dos sidosos...

No pretendí contar una desgarradora historia con un final espectacular, porque la vida no se detiene en la palabra FIN. Pero talvez, si en otra ocasión logramos abrir ese desorden, haya en esto una salvación pronta y milagrosa, y ambos hombres sepan colocar a Carmen lejos del cadalso.

Rosarito, Argentina, 1988

martes, 31 de enero de 2006

...Llueve y es mejor que el sol (Iª parte)

LLUEVE EN LA CIUDAD EN PLENO SEPTIEMBRE (Cuadro Lluvia Nocturna de Eva Gonzalo) ...¿Qué sabrán ustedes de todo esto? Nada, mis pequeños... nada de nada... El otro tiempo, tenía yo una cita con alguien... un amor para mí, una ocasión para él... En el correo...o el banco? ¡Qué se yo! Lo que sé es que tenía toda la tarde ocupada y las seis era una hora prudente...Lo demás, ya saben; el hecho es que estuve observando nerviosa como pasó el tiempo... y veía cada cara de desconocidos, para que uno siquiera dijese "hooola, qué es de tu vida, vamos a algún lado". Y nada. Y comenzó a llover como endemoniados de la cabeza... "La lluvia enlentece el avance del desesperado ocaso; la lluvia acerca al infeliz la pétrea noche...; ¿llueve bajo mis cejas, o llueve sobre mi cabeza?...la lluvia cae en cubos y deforma todas las cosas... si el viento es de la fortaleza, la lluvia ¿de qué es virtud? es más lejana de mi boca, que lejano es estar libre para mis enojos a este duro interior que en blanda tierra mora...oscurece...se hace tarde... y la lluvia cae... y la gente se esconde...quiero huir...pero a donde vaya me esperan mis siempre presentes temores...¿¡Quién llora allá arriba!?¿Será por mí?¿Será de mí este dolor?¿Será que alguien huye del estático cielo?" En Casa, 2005

lunes, 30 de enero de 2006

En la plaza... y de noche

No hace mucho, cuando aún era un niño, Romitt pasaba sus dedos sin lograr leer las letras del librito que usaba su madre para componer los himnos infantiles. ¡Cómo odiaba intentar leer!Para el común de la gente, Pato de patas cortas era lo más sencillo... un módulo bastante aburrido para una mente vivaz y resuelta, que se niega a leer de corrido, dice su abuelito. Ahora puede leer hasta lo más ininteligible, porque suele verse obligado a desafiar a su padre, que ha vuelto del norte...¡Pobre inocente! Quizá dónde se fue a meter esa alta y muy imponente figura, durante tanto tiempo segregada hacia los países rojos... Logró ver la película norteamericana The Wall, allá, en la plaza, pero, a diferencia de la lectura inmóvil y serena del papel, no logra entrar en la mente perturbadora de los acontecimientos; la traición vulgar en que se enreda la drogadicción, el caos de los últimos tiempos, le es completamente cruel... Romitt ahora preferiría haber pasado cada etapa con su padre, no con la fría sombra del muro que separaba las almas jóvenes de dos enamorados, papá y mamá, y que el día de hoy nadie lo culpara de burgués... Por hoy, ha visto la película... es hermosa!!! divulga a sus pares... Berlin, 1991