martes, 31 de enero de 2006

...Llueve y es mejor que el sol (Iª parte)

LLUEVE EN LA CIUDAD EN PLENO SEPTIEMBRE (Cuadro Lluvia Nocturna de Eva Gonzalo) ...¿Qué sabrán ustedes de todo esto? Nada, mis pequeños... nada de nada... El otro tiempo, tenía yo una cita con alguien... un amor para mí, una ocasión para él... En el correo...o el banco? ¡Qué se yo! Lo que sé es que tenía toda la tarde ocupada y las seis era una hora prudente...Lo demás, ya saben; el hecho es que estuve observando nerviosa como pasó el tiempo... y veía cada cara de desconocidos, para que uno siquiera dijese "hooola, qué es de tu vida, vamos a algún lado". Y nada. Y comenzó a llover como endemoniados de la cabeza... "La lluvia enlentece el avance del desesperado ocaso; la lluvia acerca al infeliz la pétrea noche...; ¿llueve bajo mis cejas, o llueve sobre mi cabeza?...la lluvia cae en cubos y deforma todas las cosas... si el viento es de la fortaleza, la lluvia ¿de qué es virtud? es más lejana de mi boca, que lejano es estar libre para mis enojos a este duro interior que en blanda tierra mora...oscurece...se hace tarde... y la lluvia cae... y la gente se esconde...quiero huir...pero a donde vaya me esperan mis siempre presentes temores...¿¡Quién llora allá arriba!?¿Será por mí?¿Será de mí este dolor?¿Será que alguien huye del estático cielo?" En Casa, 2005

lunes, 30 de enero de 2006

En la plaza... y de noche

No hace mucho, cuando aún era un niño, Romitt pasaba sus dedos sin lograr leer las letras del librito que usaba su madre para componer los himnos infantiles. ¡Cómo odiaba intentar leer!Para el común de la gente, Pato de patas cortas era lo más sencillo... un módulo bastante aburrido para una mente vivaz y resuelta, que se niega a leer de corrido, dice su abuelito. Ahora puede leer hasta lo más ininteligible, porque suele verse obligado a desafiar a su padre, que ha vuelto del norte...¡Pobre inocente! Quizá dónde se fue a meter esa alta y muy imponente figura, durante tanto tiempo segregada hacia los países rojos... Logró ver la película norteamericana The Wall, allá, en la plaza, pero, a diferencia de la lectura inmóvil y serena del papel, no logra entrar en la mente perturbadora de los acontecimientos; la traición vulgar en que se enreda la drogadicción, el caos de los últimos tiempos, le es completamente cruel... Romitt ahora preferiría haber pasado cada etapa con su padre, no con la fría sombra del muro que separaba las almas jóvenes de dos enamorados, papá y mamá, y que el día de hoy nadie lo culpara de burgués... Por hoy, ha visto la película... es hermosa!!! divulga a sus pares... Berlin, 1991